El tema de escuchar la “Voz Interior” el “Yo Superior”, dejar fluir al “Niño Interno”, ha sido recurrente en años recientes, producto del “Boom de Nueva Era”. Pero ¿Qué dice tu cuerpo ahora mismo?
Un dolor de garganta revela un “cierre” a toda posibilidad de comunicar aquello que nos aflige. Eso que no quieres decir, por evitar ofender, ser mal interpretado o juzgado se pudre e infecta en la garganta, porque la energía defensiva se gastó reteniendo algo que debe salir afuera, ser expulsado.
Una alergia emerge cuando el cuerpo no aguanta más “perfeccionismo” por lo general una persona temerosa del mundo que le rodea y que enfoca su atención en lo malo, aquello que la puede lesionar.
Cuando el miedo aprisiona, sube la tensión o “presión”. Ocurre cuando nos dejamos influir por la avalancha de información temeraria, y nuestra mente empieza a divagar acerca de todos los peligros que nos rodean.
La tristeza es una energía fría. Cuando el cuerpo no llora, guarda íntimamente el duelo y la tristeza, la nariz chorrea, se produce el resfriado. Tanto frío interno, disminuye tus defensas y cualquier baja de temperatura climática, termina en un resfriado.
Una rabia que no se libera, se transforma en acidez estomacal. A veces preferimos guardar la rabia, “para no entrar en detalles”, un vano intento por “dejar pasar” y resulta con frecuencia que es solo un ejercicio de acumular, que luego se libera o en un estallido emocional o se acumula como agriura estomacal. Eso que “masticas pero no te lo tragas” eso que no digieres, termina por herirte internamente.
Los esclavos del orgullo, experimentan opresión en el pecho. Hay gente que te dice: tengo el corazón apretado, estoy deprimido, pero la base de esa sensación es el orgullo: “no doy mi brazo a torcer”. La energía del corazón está en plenitud. El corazón afloja cuando nos damos el permiso de darle un nuevo sentido la vida. Una veces ganamos otras perdemos, y cuando esto ocurre tomamos un aprendizaje una lección, entonces perdiendo también se gana.
El desamparo y la soledad crónica están relacionados con la diabetes. El amor es una energía, es química, tiene que darle salida, entregarlo de alguna manera a algún SER, a la humanidad, la naturaleza, el arte, etc. Ama incondicionalmente, es la mejor prevención.
El sentimiento de indefensión reblandece las uñas y las vuelve quebradizas. Cuando el cuerpo se defiende más allá de lo realmente necesario, lucha contra fantasmas más grandes que la realidad, aparece la fiebre, porque sobrepasa las fronteras de la inmunidad. Las defensas deben estar en equilibrio, porque si se aumentan más allá de lo normal, entonces estaremos en verdadero peligro.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción crece. “Dale alegría a tu cuerpo, cariño y aprobación” el responderá equilibrándose. Otra cosa es la obesidad, pues ahí se conjugan todas las anteriores: Rabia, desamparo, tristeza, indefensión, orgullo, etc. Obesidad es la gran enfermedad de nuestro siglo, y extermina a más personas que el cáncer, el sida, el crimen o lo accidentes automovilísticos. Con la obesidad toca poner atención a todas las facetas referidas.
La neurosis paraliza cuando el niño interior es obligado a hacer cosas sin querer. Eso ocurre con las lesiones musculares, nerviosas, contracturas, ligamentos, etc. Todo eso que impide “moverse, accionar, caminar, maniobrar” y con frecuencia aparece en personas hiperactivas que no se dan el permiso de descansar. Así las cosas, además de darle alegría a tu cuerpo, también dale descansos programados.
¿Cuántos dolores callados, está gritando tu cuerpo ahora? Recuerda que por más elevada que sea la voz del cuerpo, por más intenso que sea el dolor, tu no eres eso, evita entregarle tu identidad al dolor o la enfermedad. No es lo mismo decir Yo soy fulanito y ahora estoy manifestando esta dolencia, que decir, por ejemplo, "Yo soy diabético", porque a partir de ese momento le entregas el mando de tu vida a la dolencia, cualquiera que esta sea.
El universo está pleno de opciones para sanar, para ayudarte a organizar las ideas, los sentimientos y recuperar el equilibrio. Todos en algún momento requerimos apoyo para recuperar la alegría, para ser escuchados por un oyente interesado y capacitado, pero lo más importante es tu decisión de sanar, y cuánto estás dispuesto a poner de tu parte para hacer que las cosas sucedan, para hacer cambios en tu estilo de vida, para aprender recursos como el poder sanador de las flores, las plantas, la meditación, los cristales, la música, el contacto con la naturaleza, que te ayuden a incrementar tu calidad de vida y sobre todo dejar que Dios ocurra. El tiempo de escuchar a tu cuerpo es ahora y en Reikienlinea te acompañamos a que estos mensajes te conduzcan al equilibrio y la satisfacción plena.
